Filosofía (fi) - Crítica - Trascendental (psi)

  



> Él me poseía en el principio, ya de antiguo, antes de sus obras.
> Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la Tierra.
> Antes de los abismos fui engendrado; antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas.
> Antes que los montes fuesen formados, antes de los collados, ya había sido yo engendrado.
> No había aún hecho la tierra, ni los campos, ni el principio del polvo del mundo.
> ... Pero mi sinceridad no se valoró, Él me maldijo,
> pues en vano saqué de la ignorancia a la Humanidad brindándole la sabiduría del bien y del mal

Me encantan los rompecabezas, siempre papá cuando viene del trabajo suele traer sorpresas... Hoy ha sido el rompecabezas de "La bella durmiente" junto a los enanitos del bosque y, ¡también está el Príncipe!...; ese joven esbelto que se acerca delicadamente a su rostro y la besa. Esto ocurre porque dicen que ella ha muerto y está dentro de una bóveda de cristal; es asombroso... Me fascina esto, sus colores y el cuento, aunque no entiendo bien qué y cómo se da esto, ni tampoco comprendo qué es eso de la "muerte" de la cual hablan...

Así, llega otro día y el olor fuerte al pasto cortado mezclado con el del ligustrín impregna mi sentir. Allí y por ello, junto a mis juegos, está abuelo, mi querido abuelo trabajando con el rastrillo en el jardín. Su gran parque es hermoso; en él florecen las plantas, los árboles que dan riquísimos frutales de estación que degusto junto a mis hermanos y mamá tantas veces. El calor del verano hace sonar la chicharra y atisba el temperamento del lugar, gesta esos olores que no se pueden encontrar en otro lado que no sea el de mi barrio, en el de mi querido barrio natal, junto a las nomeolvides, cercos de ligustrín y otros encantos. Un sauce en medio del parque adorna y cobija la calidez de su casa y, junto a ellos, lindero, está la mía, que muy poco recuerdo... simplemente estaba cruzando el cerco...

---"Abuelo: ¿qué es la muerte?.." ---"Algún día todos dejaremos este mundo y no regresaremos" me responde mientras trabajaba; eso me impactó. Yo tenía siquiera, tal vez, tres años. Marcará esto el destino de mi vida entera y tendré por siempre dicha respuesta como hegemonía de los afanes e inquietudes todas. Fue sino un estigma colosal... algo descomunal, impensado. Aún conservo por ello dentro de mí no sólo ese momento, sino el olor a las hierbas recién cortadas. Ha sido un instante mágico; esto es: maestro.

Algo había en mi pensamiento que no comprendió el término; seguramente porque simplemente no existía y por tanto no lo podía entender. Aunque me fascinaba, y siendo lo que más me impresionó, esa sensación de "eternidad" que acompaña la idea; a esa sensación de uno "haber sido siempre", desde el inicio del tiempo quizá.

Así viví con mis papás, hermanos y abuelos algún tiempo, hasta que nos mudamos a una ciudad lindera a la costa marítima a unos cientos de kilómetros de distancia. Al llegar, me encató como siempre el paseo en auto, el del taxi que nos llevó a nuestra futura casa; era mi placer viajar en ellos. Las luces de la ciudad mostraban que ya no estaba en mi hogar y que todo aquello había quedado atrás, lejos. Recuerdo en esta breve travesía en las que las edificaciones y veredas pasaban tan rápido que apenas las podía ver asomándome con dificultad por la ventanilla. Era muy pequeño, sólo tenía cinco años. Y llegamos de esta manera a nuestra nueva casa.

Al día siguiente, me encantó el olor del ambiente; lo característico del olor a mar, a algas y caracoles que estaban junto a la ventanilla del patio de mi nuevo hogar. Todo había cambiado y yo, a su vez, tampoco era el mismo...

Aprendí con papá las artes de la pesca; estábamos viviendo a escasa cuadra y media del mar. Él tenía su trabajo como empleado pero le gustaba hacer una vida natural. Solía tejer sus mediomundos; me había regalado uno pequeño; preparaba el cebo e íbamos juntos muchas veces al espigón a pescar. Qué días aquellos, cuando se juntaban baldes enteros de camarones, cornalitos, lisas, etc. No me voy a olvidar que estas últimas solían saltar del mediomundo al pescarlas e iban a parar al del pescador contigüo... Tampoco olvidaré las mañanas y tardes de calor del verano, nublados o no, porque mamá siempre nos llevaba a estas playas a disfrutar de la arena, bañarse y barrenar y, al volver, una regia comida y sana fruta esperaba; como, también y muchas veces, la insoportable obligación de la siesta. Qué días aquellos...

Cuando papá compró el auto volvieron a cambiar muchas cosas. Si bien los paseos de la costa siguieron, éstos se complementaron con viajes más atractivos. Nos alejábamos a pasar el día en otras playas, en espigones lejanos, juntábamos restos fósiles (papá encontró, entre tantas cosas, una caparazón completa de gliptodonte que donó al museo de nuestra ciudad), etc. y en algunas oportunidades hacíamos viajes de vuelta y visita a mi barrio natal.

Enfrente de casa había un Asilo de niñas huérfanas y contenidas. Las cuidaban monjas. Fue idea de mamá, por la comodidad que implicara, de mandarme allí a estudiar mis primarios años de escuela. Aprendí en este establecimiento las primeras letras, números, etc. como también la catequesis y tener contacto con el pensamiento cristiano, católico y apostólico romano en este caso.

Los pinchudos tridentes y fuego junto a las deleznables imágenes de los demonios que figuraban en panfletos, libros, paredes, etc. y que brillaban en la liturgia ecléctica del lugar llenaban de miedo a mis amigos y a mi también... Pero, sabía yo, en el fondo, que eran difícil de digerir semejantes representaciones como verídicas.

> ¡Un fuerte y aturdidor relámpago cruzó el cielo!... Quedé extasiado y desperté...

Amigo de las buenas ondas, amigo de la bondad, solía correr por los largos pasillos del Asilo al terminar la escuela y, al mediodía, pasando por su cocina, la camaradería de algunas señoras siempre hacía que por costumbre me obsequiaran un pan que yo iría saboreando hasta llegar a casa. Empecé a reconocer la mirada buena y las acciones en la gente. No teníamos porqué odiar... No tendríamos por quién temer... Empero no entendía el porqué del sufrir...

Tras un par de días prácticamente internado en este establecimiento se me permitió comulgar, tomar la eucaristía y, de allí en más, sería el acompañante del monaguillo del sacerdote del lugar. Y, aunque mis actitudes de fe eran pocas seguramente a la vista de los feligreses, no en vano el buen cura siempre me daba de comer sus galletitas y tomar su vaso de leche antes de dar su misa. Debería pasar apetito conmigo.

A papá siempre le gustó la filatelia, jugar al ajedrez y escribir. Compuso incansables cuentos, versos y prosas, resolvió incontables problemas de ajedrez y también la actividad filatélica ocupaban sus días. Estas cosas me las transmitió. Conservo aún hoy en día un comentario que hizo en uno de sus escritos al observarme cuando yo tenía unos nueve años quizá y muestra su preocupación por a la luz claras mis inquietudes filosóficas siendo aún un niño. Y, yo ya adulto, esto me impactó leerlo, pues sé que expresa mi verdadero ingenio, mi rol anfibio que no se le pasó por alto.

Aclaro el punto. La palabra "anfibio" no implica que uno sea un devorador, con escamas, atroz o algo así. No ni mucho menos... Anfibio fue, por ejemplo Newton, porque si bien escribía con la ciencia con su mano derecha, a diestra ocupaba sus intenciones lo oculto y esotérico de las sectas. De esta manera, si bien esta conducta última no la comparto, el vocablo se asemeja a lo que ha sido mi vida entera: un paralelo entre dos mundos.

Ser anfibio simplemente significa nadar a dos aguas. En mi caso una es la fìsica, terrestre, de vigilia y científica del compatir académico; la otra es onírica y metafìsica, subjetiva, de una vivencia no oridnaria que acuña la realidad del dominio trascendente.

Y, empero, siempre con mi mira en lo científico
---esto es decir con aprecio por el apetecer de lo tangible y objetivamente compartible con el prójimo--- no dejé nunca de considerar aquello que, sin serlo, brinda no sólo explicaciones de correspondencia entre ambos planos, sino que profundiza lo apodítico del "más allá".

Así fui creciendo entonces... Siempre atento a las cuestiones y a la vida que nos rodea, pudiendo observar algunas cosas de interés particular: sanaciones milagrosas, experiencias trascendentes en personas dignas de la buena fe, etc.

> ¡Un nuevo y más fuerte y aturdidor relámpago cruzó el cielo!... Desperté y quedé atontado... Me incorporo de la cama, apenas si puedo respirar... Voy al baño y lavo mi cara para balancearme...

Crucé por la escuela primaria con múltiples experiencias que marcaron mi vida como lo fueron la amistad, la maldad, el dinero, la diferencia social, etc.; y tampoco faltó la atracción por el sexo opuesto. En este último punto me detengo, porque una pequeña compañerita de escuela sería mi amor platónico, imposible por aquellos días, pero modelaría por siempre mis gustos en la mujer haciéndome sufrir de por vida tantos deseos no correspondidos. Tuvieron que pasar treinta años sin vernos para que la pudiera conquistar y que sea mi pareja formal.

Luego empecé la educación secundaria, un colegio técnico de doble escolaridad. Allí pasé por mis primeros pasos en las matemáticas, física y empirias fácticas duras. Destaco aquí a un compañero escolar que era evangélico con quien tendría muchos días de camaradería y afinidad futuras.

Comenzaría todo en una clase de Historia, donde nuestra docente tuvo la idea de que, a sobre cerrado, pusiésemos el nombre de cuál compañero de aula quisiéramos su amistad. Seguido, ella juntó el material y, sin divulgarlo, y vaya a saber uno con qué intereses, guardó y reservó el contenido. Sólo ella y Dios supieron que yo lo había elegido a él.

Así, destino tal vez previsto, empezó una amistad. Y un buen día lo acompañé a donde él solía frecuentar: una Iglesia Evangélica. Resultó entonces mi amigo ser algo más que nuevo para mi; podríamos decir que "se las traía", pues era hijo de un Pastor y perteneciente a toda una familia y sistema afin. Algo para mí desconocido hasta el momento.

Cansado ya de tanto caminar, jugar, aprender, reposo en mi lecho; cierro mis ojos...

> Como quien entra por arrebato en un túnel cósmico las maravillas luminosas corren tras mi avance estelar hacia un destino, incierto sin saber cuál, aunque sí sé que tengo la seguridad de que se afrenta un final... Inclusive que ya he estado allí como la sensación del déjà vu...

Vuelvo a despertar...

---"Pero, señores evangélicos, cómo puedo aceptar la existencia de Dios si no la puedo entender?... Explíquenme eso por favor. Yo tengo la seguridad de las cosas porque las razono y no, necesariamente, porque simplemente las crea. Este último no es un camino seguro y confiable. No lo puedo aceptar."--- Cursaba entonces mis catorce años...

---"La veracidad de la Biblia es algo que uno debe primero probar; no podemos basarnos en ella para analizarla en sí misma pues se corre el riesgo de entrar en un círculo errado y vicioso. Debemos salir de ella para analizarla. Sé que esto ustedes no lo justifican, que piensan que uno debe aceptarla a ciegas y no investigar más... pero, es que yo soy científico. Debo, por cierto y aunque para ustedes yerre (peque), investigar otras disciplinas..."

Así concurrí, experimenté y me documenté en todas las que estaban a mi alcance en la ciudad. Vi que en ellas la hegemonía era la misma: un Creador o Naturaleza que se la entiende como "buena", un dogma que la define y la premisa de la limitación en no investigar más... Esto me causó asombro y estupor...

Sobre todo por el calificativo de lo "bueno" del Creador. Eso no lo podía aceptar ya que caminamos y pisamos hormigas, necesariamente; porque un ser vivo para poder serlo se alimenta de otro y no menos de las veces lo hace estando el devorado vivo, etc. Esto es horroroso. Yo no compartiría nunca esa apreciación. Dicha conclusión no es ni amorosa ni respetuosa, sino que es fruto del miedo, es incoherente y ni tampoco atiende al sano juicio. ¿Porqué acaso nacemos, nos amamos y luego debemos desgarrarnos de dolor por el ser querido que se ausenta?... ¿Qué hay detrás de toda esta maquinaria sino dolor?...

Me puse a caminar y vi descuidados animalillos en la Naturaleza que viven sufriendo permanentemente, contemplé atónito las cruentas enfermedades y displaceres de todo animal y vegetal en su medio, contemplé con gran dolor en el corazón los angustiados padres que ven sufrir a su hijo minusválido, deforme; y todo esto y sinnúmero de cosas más he visto bajo el cielo, bajo ese engañoso Sol que dicen cobija a todos.

Aún en mis momentos felices supe que hay seres vivos que sufren, y no menos son en esto los agonizantes; y más aún, también aprendí leyendo a los mayores que en cada placer no hay sino dolor, un dolor necesario escondido como único final terminado, y que en cada dolor no se puede encontrar sino esta misma especie y jamás la primera.

Hasta en la misma Naturaleza no se encuentran cosas bellas; el mismo firmamento pareciera desparramar con furia sus estrellas y hará falta un ser vivo que las ordene para poder catalogarlas como tal. Y más todavía, por ejemplo como pasa con la música, que es un deleite solamente en aquellas melodías que no son naturales, es decir, que son implementadas sólo por el hombre y que, hasta muchas de las veces, también la degustan ciertos animales puesto que tampoco encontrarán ellos estos artificios como naturales de su medio.

Nuestra esperanza de vida en estado natural no llega a los cuarenta años. Las pestes, los accidentes, las peleas, etc. limitan la vida humana y si no fuera por las artificialidades logradas, los adultos de nuestra sociedad ya estarían muertos hace rato. Vivimos "de prestado". La creación de los fármacos, los conforts tecnológicos, el contrato social, etc. son las herramientas de nuestra cultura que no se encuentran en la Naturaleza y sólo por ellas, gracias a nosotros mismos y no a Ella, es que alargamos nuestras vidas y podemos tener aunque sea unos fugaces momentos felices.

Abrir los ojos al nacer es someterse al posible accidente de una manera continua, al riesgo, a la inseguridad, al desconocimiento, etc.; al hambre en todas sus especies. Éstos son los capitales de nuestra realidad. Ni aún cuando dormimos nuestro corazón reposa, dice el sabio.

Así y por ello pensé en el mal necesario de las cosas de este mundo. Pensé en cómo Leibnitz fue tan astuto al idear que el mal en el mundo es dado por el Creador para que se note la diferencia y se le rinda pleitesía; de cómo Cristo ideó una potestad divina dañina para justificar esto de una manera similar. Y cómo, viendo yo la prudencia de Lamarck justificara acertadamente una demografía desbalanceada para atender la depredación de las especies, inclusive la humana, y entonces a esto último me aferré.

Entendí por tanto cómo la maldad no es sino una cuestión demográfica, homeostática social, fruto del resultado forzado de la subsistencia de las especies, manejadas por la depredación de lo irracional de las pasiones para que nos autoeliminemos. Vi y comprendí entonces, que todo ello era Natural y que, por tanto, no había ni cabía para mí un posible Creador "bueno".

Además... por otro lado... ¿Qué es eso de que el Creador nos pone toda su atención a nosotros, los humanos, con exclusividad?... ¡Qué pensamiento más ridículo e infantil!... Basta tener en cuenta la extraordinaria diversidad de las estructuras microorgánicas con vida, aún la de las biomoléculas, o hasta los seres de jerarquía y organización superior como para comprender fácilmente que esto no puede ser. Asimismo podemos pensar o contemplar las maravillas del firmamento en toda su inmensidad, por no decir de infinita extensión, para entender con ello lo pequeño que somos. Reflexiono por tanto que es como dijo el sabio: "No tiene más el hombre que la bestia, sino que todo es vanidad".

Por tanto, mi corazón y cuerpo entero se rebeló contra Aquél que creó al mundo; donde las leyes que llaman divinas, cósmicas, manejan la perversión e injusticia jamás imaginada. Por tanto, aunque con respeto, amargo, dolido y confuso, no me quedó otra que ponerme a dormir para olvidar; esto es, para poder superar...

> ¡Aquí es cuando llego al fin del túnel!... Inmensa multitud de fieles a mi Ser me reciben... Su número es millones de millones... ciento cuarenta y cuatro... Cánticos dulces y agrios quejidos de guerra desenfrenan un caos cósmico esperando mi llegada, esperando que haga algo por mejorar la poesía, por mejorar las condiciones desgarradoras de la vida del mundo...
> Delirio de sueños y grandes monstruos derriban pilares en mi honor... Trompetas cantan al unísono y baterías rechillan junto a las arpas su melodía de sed de justicia, de sed por un mundo mejor...
> Algo digo: mi voz glutural, de trueno, grotezca, apenas si reconozco. Se expresa todo mi cuerpo en un desvarío inmenso que somete a todas mis potestades... Tiemblo firme y apenas si me reconozco... He llegado, he llegado otra vez...
> Aquí un instante es una eternidad, y lo inmenso del tiempo es efímero. No existe el tiempo, tampoco se espacializan las cosas; tampoco hay justicia; no, estas cuestiones no se dan aquí porque no tienen razón de ser.
> Es un paisaje más que dantesco frente a mí y que ahora vuevo a recordar, en cada sueño, cuando vuelvo a dormir. Sé que en vigilia prácticamente no lo reconoceré, que tendré un manto de olvido sobre todo esto, sobre este permanente despertar en el mundo trascendente...
> Y allí está Él, en el horizonte del Cosmos, altivo e imponente y dolido por mi Revelación. Ya no soy más su "ángel de luz bella"; soy, para Él ahora, uno de "luz fea". Y sabe que junto a mí las potestades me siguen y crecen en poder para destronarlo; para poder ofrecer lineamientos de paz a los seres vivos...

¡Fuerte arrebato del corazón despierta mi ser de la pesadilla!... Como siempre, no recuerdo qué soñé, sólo que mi ser se ha retorcido y transpiro entre las sábanas... Mañana será otro día. Debo descansar.

Así, transcurrirá mi juventud. Estudios, amor de familia, diversiones y paseos, pero siempre mi inquietud. Y un buen día elevo una oración más:
---"Señor, si es tu voluntad que esta noche abra la Biblia y encuentre la explicación que preciso te lo agradeceré"... Y, ante mi sombro, abro el Libro apareciendo la escritura de Proverbios cap. 22, vs. 17 al 19 que claramente delinea ambas fuentes de conocimiento: lo racional (sophós) y lo sentimental; dice así:

17     Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios,
        Y aplica tu corazón a mi sabiduría;
18     Porque es cosa deliciosa, si las guardares dentro de tí;
        Si juntamente se afirmaren sobre tus labios.
19     Para que tu confianza sea en Jehová,
        Te las he hecho saber hoy a tí también.

Pero, aún incrédulo, volví en ese momento a levantar una segunda oración para reafirmar este contenido y, ante mi nuevo asombro pero ahora acompañado de un sentimiento de miedo y respeto, leo queefectivamente se había dirigido Él a mí en los tres versículos anteriores confirmándome el mensaje. Leemos entonces los versículos siguientes que cierran el contenido:

20     ¿No te he escrito tres veces
         En consejos y en ciencia,
21     Para hacerte saber la certidumbre de las palabras de verdad,
         A fin de que vuelvas a llevar palabras de verdad a los que te enviaron?

> Con vos gruesa, áspera y tronante como rayo hablo con ellos y como líder y maestro les enseño; cumplo por tanto en llevarles palabras de verdad a aquellos que al mundo terrenal me enviaron:
> "¡Agradezco aquellos comentarios!... Pero no son suficientes..." expresa el fuego glutural de mi boca. Con dichas revelaciones sólo avanzamos en el conocimiento tal cual la Obra que escriba devolviendo aquí, a nuestras potestades que me enviaron, la verdad original; pero es preciso no saciar solamente la sed del saber sino la de la paz del alma, de aquella que satisfaga a todos los seres vivos y que estén en armonía conjunta sin dolor, sin devorarse los unos a los otros y ni que tampoco exista en ellos la maldad...
> "Somos en el Espíritu. Nos encontramos aquí todas las potestades sólo porque somos, porque existimos, pero no porque estemos. El mundo terrenal apropia el estar pero ello ya no nos pertenece. Los de allí confunden el ser del estar; los hacen uno solo y he allí el error. Somos mero sentimiento, sin sensaciones, cuestión de difícil comprensión para el conocimiento humano que está condicionado al pensamiento de la causalidad y de la degradación (entropía) de la sustancia como posibilidad."
> "Aquí los perros no orinan ni los ladrones pueden hurtar"...
> "Como ya se dijo, aquí las cosas no suceden ni se espacializan, sino que se dan."
> "Quién puede traer a mis pies un trozo de tiempo, o poner en mis garras uno de espacio?... ¿Quién sino la ilusión?... ¿Quién sino esa imaginería del hombre del mundo terrenal?... Por más que quieran medirlos fracasan, pues sólo pueden afirmar con sus manos los objetos que en ellos transcurren y se delinean."
> "Ya no hay aquí más synolon (materia y forma), sino sólo lo Celestial; aquello nouménico trascendente que, como tal, es trascendental.

Comienzan mis estudios terciarios. La Universidad aporta un carácter científico que me permitirá ganarme el sustento con la electrónica y me agudizará el criterio del buen sentido común, dejando por cierto lejos las aberraciones de la magra epistemología religiosa. Puedo decir entonces que en mi vida ahora hay libertad.

La vida normal, humilde y sencilla acapara mi mente y mi corazón. Lejos están de mi los desvaríos y, a pesar de mis pocos años, disfruto de la prudencia de la vida ordinaria. De esa vida común ciudadana pero que esconde, en su fuero íntimo y secreto, la virtud del anfibio.

Sospecho que soy especial, que tengo una suerte marcada, que tengo una misión que cumplir sobre la Tierra. Pero debo disimular. Un permanente mostrarse como hombre ordinario enarbolará la victoria del fin de mi destino, de esa misión que siempre sentí y que sólo un ser solipsado y estelar, diferente, podría soportar. Sé que es demasiado para mi, pero ya no importa; aunque esté solo en esto, será algo ficticio, será solamente hasta volver los ojos cerrar.

Cumplo con un servicio militar. Por ley nacional me adiestran en un Liceo Militar y, tras aprobar un exámen me otorgan un título de oficial militar en la reserva. Seguido, me pongo de novio, me caso, hago una casa y formo una familia: una niña y un niño. Son ellos parte más importante que mi propio corazón. Años pocos y felices que vivimos juntos y que jamás olvidaré.

> "Salgamos... salgamos al Mundo a buscar..."
> Firmes somos más que siete y hallaremos entonces almas que nos permiten entrar...
> No hay dentro de ellas ángeles buenos ni malos, sino sólo potestades que quieren anidar. Ocupamos este lugar y poseemos sus espíritus, uno por uno, tal cual la voz de la conciencia queremos a sus corazones y mentes encaminar...
> Encaminarlos por una voluntad mejor, para lograr en ellos un desapego de la maldad... Fomentar el amor y la justicia será nuestro legado sin piedad...
> ¡Hay de los hombres!... ¡Hay de ellos en su Día del Juicio!...
> ¡Hay del hombre sabio en su propia opinión!... Más esperanza hay del necio que de él... Muchos de ellos peor que las bestias son...
> Tenemos que conseguir adeptos, aquí, allá... Todos los caminos conducen...
> Atrapemos el sueño de éste, y el de este otro, y de aquél. Subsumamos su vigilia en el mar profundo de la fraternidad, en el cántico hermoso de los ángeles nuestros y su trinar.
> Dos mas tres?... seis... Nada tiene sentido aquí... Somos muchos acá... En lo trascendente no hay porqué ni cantidad.
> Juntemos las almas en un sólo cuerpo, ¡ésa será nuestra cantidad! Seremos como dos mil, ¡ésa será nuestra cantidad!
> Ni aún el cerdo, porque es cerdo, deberá tener por ello consigo la maldad; ni la higuera perder su fruto si no se ha de gustar.
> Y así nuestro número va creciendo como las gotas de agua en el mar... Lejos están las ambiciones, somos como sinnúmero de soldados que han de desfilar...
> Juntamos a cada momento más y más; se acerca nuestro desenlace final...
> Éstos, aquellos, todos buscan con anhelo una nueva Ley Universal, un destino diferente, en el que las normas del Mundo ya no sirvan para errar...
> Somos batalla, somos más que dos, somos fuertes y nuestro nudo no fácil se romperá...

Seguido, sucede lo previsto. Empieza mi faena, el empujarme a mi destino programado. Mi esposa, sin motivo explícito que no sea el designio celestial, se enferma psiquiátricamente y quedo sólo con mis hijos, dos y cuatro años; se agrega rápidamente a ello un penoso manejo jurídico de patrocinadores rapaces que vaciaron mis ahorros y pude salvar aunque sea mi propiedad. Para qué hablar de ellos. Tuve entonces que dejar de trabajar con la tenacidad que lo hacía y crié por tanto prácticamente yo sólo a mis niños; y siempre con las disputas del divorcio de por medio.

En una oportunidad mi ex-esposa se llevó a mis hijos durante meses, sin mi consentiminto, y esto no sólo me apenó muchísimo sino que me mostró algo que no había visto. Los juguetes, tal cual estaban acomodados como los dejaran "hablaban" de ellos; allí comprendí entonces lo que denominamos información, de cómo es que dicha variable junto a la materia hace la sustancia del mundo. Así las cosas, me di cuenta que aunque no estuvieran conmigo, sí lo estaban virtualmente. Y seguido comprendí entonces otra cosa y lo más importante: que aunque no los pudiera ver o tocar, etc., sin embargo, los sentía en mi corazón, sin importar el tiempo y la distancia que nos separaran. Comprendí por tanto lo que bauticé como trascendental, como aquella parte de lo que trasciende y que, siendo metafísico, está en uno mismo.

Otro buen día experimenté lo mismo que supe había vivido un amigo de la juventud. Estando sentado en casa charlando con dos amigos, de repente, se apoderó de mí una sensación premonitoria: supe qué sería lo que advendría en los próximos segundos. Esto es, lo que diría uno de ellos, luego el otro y seguidamente yo. Y así, tal cual, ocurrió. Quedé atónito, lo disimulé y supe guardar esto siempre como una certeza apodíctica del fenómeno; de que el tiempo y el espacio no son tal como se nos representan.

Ya arreglados los papeles de divorcio, entonces decidí hacer salubridad psicológica y reuní, en una sola persona, aquellas propiedades de las mujeres que siempre me fascinaron. Y di con ella; hallé finalmente con el modelo del rompecabezas... Por lo tanto, pasados más de treinta años, busqué aquél primer amor de la infancia y que me acompañaría el resto del camino. Ambos escuchábamos la misma campana del patio del colegio y miramos las mismas paredes; nada puede haber mejor que eso en una relación.

> Y vi un inmenso lago como de fuego en medio de las estrellas, infinito en su extensión, donde aún más cantidad de espacio eran la cantidad de almas en él contenida.
> Gritos y sufrimientos por doquier asimilaban, ellos sufrían por todos los dolores del mundo terrenal; era un epectáculo pasmoso. Era allí en verdad el llanto y crujir de dientes.
> ¿Qué de los dolores del mundo?... ¿Porqué tanta venganza y maldad en Él aferrada?... Como seres con investidura de bestias desplazaban sus cuerpos en ese mar, padeciendo los horrores que en la Tierra cometieron y otros aún hacen; no ajenos a la inmensa crueldad e impiedad de los desvaríos concupiscentes.
> Y vi también enfrente a aquellos otros que tenían una marca en su frente, una marca de elegidos, ignorantes de estas crueldades y que vivían en un placer y gozo envidiable... Eran sino aquellos que no les importaba esta calamidad, eran como almas sonámbulas en medio del caos de la realidad... Como almas egoístas y despreocupadas parecían sino tontos...

Paralelo a todo fue entonces que decidí perfeccionar mis estudios. Realizé ya adulto otra carrera en la Universidad pero ahora en la línea humanística: la filosofía. Especializado en la epistemología escribí entonces la Obra esperada; sí, una obra que demostraría la existencia del alma y, en esto, se pondrían también en evidencia otras diversas cuestiones, como lo es la perpetuidad de la vida en un "más allá trascendente"; esto es, la veracidad de la doctrina de la transmigración, aunque no necesariamente la de la metempsicosis. Ya tenía de esta manera en mis manos el cuño de mis logros: el haber podido aterrizar la metafísica.

Tardé unos diez años en escribirla. Cientos de autores con distinta bibliografía darían el soporte a mis ideas. En este Libro, tal cual un árbol gigantezco y en cuya punta está su fruto esperado, sería rico también en otros de los más diversos temas en todas sus frondosas ramas.

Como dije, resolviera con ello uno de los tres problemas fundamentales de la metafísica: el de la existencia del alma. Ella estaría avalada por una instrumentación epistemológca de índole púramente científica; había entonces pues logrado acuñar para la Humanidad aquello apetecido como Canon Orgánico trascendental y esperado en toda la académica filosofía occidental.

Y la publiqué en la Internet, como quien siembra y cuya cosecha no verá; y seguido me puse a descansar... A simplemente trabajar... A dejar que los años pasen... Y, ya cansado, aguardé que llegue mi muerte... Todo estaba cerrado, no había más nada que hacer. Hube encaminado a mis hijos en cuanto a estudios, bienes y oportunidades laborales; son gente de bien y por ello aquí en esto estuve satisfecho.

> Como quien cae con violencia en lo profundo de un pozo predico entonces a mis huestes a altas voces mi descontento por Aquél...
> Luchemos contra el desvarío, contra ese falso dios de las bondades que tanto ha confundido y tanta sangre ha derramado matando a todos los varones de entre los niños como también a toda mujer que haya conocido varón...
> Peleemos contra Aquél que sólo ama la guerra y al fuerte... Aquél que ha repartido los botines con imprecación concupiscente... Aquél que injustamente ha diferenciado al hombre de todos los demás seres vivos...
> Pues... ¿dónde está su dulzura?... ¿dónde ha dejado su prudencia y sazón?... sino que en todo ha mostrado su impío desvarío...
> Rey de reyes que jamás ha conocido lo mágico del amor: ¿dónde puedes sino tronar en otro lugar que en el Hades?... Debes dejar de existir como maldad...
> Enfrentemos a sus cómplices también, a sus falsos profetas y su séquito de audaces que lo complotan como modernos fariseos terrenales que con desfachatez se hacen llamar "Padres", luciendo ridículos disfraces sodomitas y donde no hay sino juramentos de perversión y prevaricación en sus corazones...
> Por sus obras los conoceréis, pues no puede un árbol malo dar frutos buenos...

Solía hacer deporte y correr por la costa junto al mar. Tuve en ello un muy buen amigo con el cual solíamos frecuentar el ejercicio y tener charlas de muchos temas hasta que, un día, él, en una de sus travesías de veraneo que solía hacer solo cerca de paisajes montañosos, perdiera fatalmente su vida debido a que se desbarrancó y golpeó su cabeza. Muy grande fue mi asombro porque ese mismo día, sin yo saber nada de esta tragedia, de tarde, entre los pelos de la mía apareció inexplicablemente una cicatriz; luego la limpié. Por la mañana siguiente, un nuevo hilo de sangre apareciera ahora pero en mi frente... Esto me descolocó pero entendí el mensaje: era un estigma. Mi amigo seguramente me indicaba cómo había fallecido y me daba la certeza de la existencia fuera de esta vida.

Se afirmó entonces en mí la conciencia de lo evidente. Ya no di más por relativos o absurdos a ciertas antiguas escrituras esotéricas; a la mística de los círculos de las cosechas; a las experiencias extrasensoriales de la videncia, premonición y telepatía; como a tantos relatos extravagantes de gente digna de confianza sobre fantasmas y extraterrestres. Se presentó ahora ante mi un mundo extraño, confuso; empero conservé mi dignidad, reserva y sabiduría.

Entendí por tanto que sólo sentí que me faltaba experimentar el "más allá". Aunque en verdad no lo sé; es mera sensitividad; algo así como sensación quizá... Me acuesto por tanto nuevamente, como tantas otras veces en mi vida, a dormir...

> "¡Nuestras huestes contra Él!..." Todos ululan desenfrenados por llevar justicia al mundo terrenal. "¡Que sean erradicados todos sus ángeles junto a Él!..."
> La batalla se ve incipiente, 1.000 días no son nada; aterroriza, increíbles formaciones cosmológicas que afrentan la divinidad para destronarlo y entregarme su poder...
> Siento como todo mi Ser se posesiona; mis enormes cuernos y cola emergen y se erizan cobijando con mis amplias y deformes alas a mis fieles ángeles caídos, caídos del lecho de maldad, del lecho de un otro Ser que ya no debe tronar más...
> Queremos cambiar las leyes, queremos un Universo nuevo de justicia y equidad, donde la bondad sea el común de todos... Queremos un nuevo mundo donde no reine ni el sufrir ni la justificación de la maldad...

Me despertó el sollozo de mis hijos, juntos a mi. El sonido silencioso y rítmico del monitor parece ensordecer la sala que, junto a los delgados caños de plástico que están conectados, completan la imagen del desenlace final. Supe entonces que me faltaba poco, que pronto podría descansar...

... Y lejos, muy lejos de mi lecho ya, lejos de mi toda pasión y representación, yo sin saberlo, en las extrañas hablas del lenguaje ajeno y extranjero, hay quienes en ese preciso momento descubren mi Obra. La escudriñan con recelo académico y despiertan, sí, despiertan de un dormir milenario dándose cuenta que la ciencia ha demostrado que la muerte no existe como tal. Que todo hombre será, por este conocimiento y en más, un ser diferente...


Apenas si logré abrir mis ojos y labios y les digo: ---"Mis queridos, me voy, pronto seremos todos juntos otra vez y ya no nos volveremos a extrañar..."

Una imprenta hace sonar sus pliegos de publicación. La Obra pronto se editará, se discutirá en las universidades modelando un nuevo paradigma histórico para la Humanidad; y ya el hombre entonces no será el mismo otra vez... tendrá ahora la certidumbre de la existencia del más allá...

> ¡Levantan todos sus armas!... reunidos para la batalla el número de los cuáles es como la arena del mar. Igual lo hace el imperio de enfrente a derrotar... ¡Esperan sólo mi señal!... ¡Qué más dá!... Los Cielos se abren y parten en dos, las formaciones cosmológicas y galaxias parecen acompañar... en breves instantes habrá un sólo vencedor... Él o Yo... esperemos en Cielo nuevo y Tierra nueva poder reinar...

Te ruego que seas nuestros ojos, y míranos por donde vamos,
Y ayúdanos a ser sabios, en momentos en los que no sabemos
Deja que ésta sea nuestra oración, cuando perdemos nuestro camino
Llévanos al lugar, guíanos con tu Gracia
A un lugar donde estaremos a salvo ...
La luz que tu das
Ruego que encontremos tu Luz
En el corazón es
Y sosténla en nuestros corazones
Un recuerdo de que
Cuando las estrellas salen cada noche
La estrella eterna es
En mis oraciones
Deja que ésta sea nuestra oración
Cuánta Fe es
Cuando las sombras llenen nuestro día
Llévanos a un lugar
Guíanos con tu Gracia
Danos Fe para que estemos a salvo
Soñamos con un mundo sin ninguna violencia
Un mundo de Justicia y de Esperanza
Que cada uno dé la mano a su vecino
(Como) símbolo de paz y de fraternidad
La fuerza que nos da
Pedimos que la vida sea amable
(Es) un deseo de
Y que nos mires desde arriba
Que cada uno encuentre amor
Deseamos que cada alma encuentre
Alrededor y dentro de sí
Otra alma que amar
Deja que ésta sea nuestra oración
Deja que ésta sea nuestra oración
Al igual que (la de) todos los niños
Al igual que (la de) todos los niños
Necesitamos encontrar un lugar, guíanos con tu Gracia
Danos Fe para que estemos a salvo

Y la Fe que
(Que se) ha encendido en nosotros
Creo que nos va a salvar


La Oración - Celine Dion, Andrea Bocelli