"Si realmente has
entendido algo, es que puedes explicáraselo a tu abuela" (Albert Einstein).
Y de esta manera yo la he comprendido y pretendo explicarla.
Posee amplicación de estos contenidos en este enlace y este otro, y sus desarrollos. Aquí explicaré este resumen.
Físicos precursores
El primer físico (o más precisamente astrónomo) en medir la velocidad de la luz fue Ole Rømer (o Olaus
Römer) (1644-1710), un astrónomo danés que trabajaba en la Observatorio de París. Lo
hizo en 1676, en el siglo XVII, y sí, utilizó observaciones de eclipses
(específicamente los eclipses de la luna de Júpiter llamada Ío). La calculó en torno a
220000230000 km/s.
Ya para mediados del siglo XIX se pensaba que la luz, como onda electromagnética y
similar a la del agua, sonido, etc. debería poseer un medio de propagación; se lo llamó
"Éter".
Entre otros teóricos y experimentadores, cobró notoriedad el llamado "experimento
de Michelson y Morley" realizado en 1887 que pretendía medir las
características de este medio de propagación, pero el resultado fue fallido porque
hallaron que no existía.
Seguido y para ampliar estos resultados los físicos George
Francis FitzGerald (18511901) en 1889 y Hendrik Antoon
Lorentz (1853-1928) en 1892 obtuvieron lo que se denominó la "contracción
de Lorentz".
Luego es Albert
Einstein (1879-1955) en 1905 que postula la Teoría de la Relatividad Especial (o
Restringida) y la amplía para 1915 incluyendo la afectación de la masa de los
cuerpos, esto es, la gravedad (sistemas inerciales), y la llama Teoría de la
Relatividad General.
Premisas
Para comprender los desarrollos relativistas y sus conclusiones, se deberán
acepetar dos principios:
- La velocidad de la luz en el vacío (aproximadamente el
aire) es siempre constante; esto es, que es independiente del marco de referencia u
observador. La llamaremos "c" y vale más o menos 300.000.000 [km/s]. Es éste un concepto irracional. Y, además, como si fuera poco
esto, se debe saber que no puede estar en reposo (un fotón no puede detenerse en vacío,
aunque sí en un medio cristalino como se ha logrado por un minuto hace unos años por
ejemplo en la Universidad Técnica de Darmstadt, Alemania).
- Que la energía y la masa no son necesariamente lo mismo,
sino "manifestaciones" de lo mismo. Esto se puede
demostrar analíticamente y comprender si pensamos que dándole calor a un objeto podemos
obtener más calor de él. Para poder llevar esto a una ecuación de igualdad se ha visto
que la constante de proporcionalidad es "c2": E[J] = m[g].c2
La contracción de Lorentz
§ La contracción longitudinal
Realizaremos un "experimento del pensamiento". Pensaremos que
nos encontramos dentro del vagón de un tren en movimiento y posamos en el suelo una
linterna encendida que alumbre al techo, y un segundo observador se halla fuera. Y
llamaremos con el nombre "propio" a todo lo que nos sucede a nosotros e
"impropio" a lo del sujeto fuera.
Tendremos por tanto tres variables a considerar en el recorrido de la luz que siempre lo
hará a una velocidad "c" donde la velocidad "v" del vagón no
influirá en la trayectoria lumínica
donde tp = tiempo propio (nuestro dentro del vagón); ti = tiempo
impropio (o sea del observador afuera del vagón); x, h = espacios impropios; y = espacio
propio.
Si planteamos por Pitágoras la hipotenusa "h" podremos deducir con los
planteos precedentes el factor de Lorentz " "
y con ello la contracción del espacio y la dilatación del tiempo
y = h / contracción de la
trayectoria "y"
tp = y / c = (h / )
/ c = [(c.ti) / ]
/ c = ti / dilatación del tiempo propio "tp"
(o sea que ti > tp) por Lorentz
Así, cuando "y" se inclina (o sea que "h" aumenta) se
apreciará en el camino la contracción del espacio por Lorentz
xp = x / contracción del
espacio propio "xp" (o sea que x = xi > xp) por Lorentz
Y es de esperar que si el espacio disminuye, también lo haga su tiempo, porque de
otra manera la ousía (esencia del objeto u "objeto sustancial")
se modificaría. En otros términos, al avanzar el vagón para el observador externo el
espacio-tiempo del viajero se contrae: por ejemplo un metro-segundo en éste implicará
más metros-segundos en el observador fijo. Conceptualmente y de manera sencilla: si el espacio aumenta veces, también obviamente lo hará en el tiempo, y viceversa. Por
tanto, un viaje al futuro sin regreso perfectamente se da en cada ousía que
aumenta su velocidad con respecto a la otra.
En una anotación matricial abreviada podríamos escribir esto como [sp;
tp] = [si; ti] / donde s> es el vector indicador de las 3
dimensiones y cuyo módulo por Pitágoras resulta s = [x2 + y2
+ z2].
Por otro lado, aclaramos para hacer extensivo este ejemplo a nuestras vidas y
experiencias, de más estará decir que no todos andamos por allí presentando una
linterna y apuntándola al techo, ni los objetos con que nos relacionamos disponen de
ella, sino que "siempre la llevamos con nosotros en el bolsillo ( )" y, de no ser así,
"urgente" aprópiese de una para que estos efectos también valgan con usted.
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§ Otro
ejemplo
Otro ejemplo impactante es imaginar que viajamos en un vehículo a una velocidad v,
incluso podría ser o no muy cercana a la velocidad de la luz c. Si una persona a nuestro
lado, en reposo o no, enciende una linterna apuntando en la misma dirección de nuestro
movimiento, lo sorprendente y contraintuitivo es que, al observar ese haz de
luz desde una ventanilla, veremos que también se propaga a la velocidad c, sin sumarse ni
restarse nuestra velocidad.
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§ Otro ejemplo más
Imaginemos que estamos dentro de un vagón de tren en movimiento, con células
fotoeléctricas idénticas en ambos extremos que accionan las puertas. Si encendemos una
luz en el centro del vagón, veremos que ambos rayos alcanzan simultáneamente las
fotoceldas y las puertas se abren al mismo tiempo.
Para un observador externo, en cambio, el vagón se desplaza con velocidad "v".
Desde su punto de vista, la luz llega primero a la fotocélula trasera, que se mueve hacia
el punto de emisión, y luego a la delantera, que se aleja. Las puertas, por lo tanto, se
abren en instantes distintos.
La paradoja se disuelve al comprender que la simultaneidad no es absoluta. Para que ambos
observadores describan una realidad físicamente coherente, es necesario introducir la
corrección relativista: en el sistema externo, los rayos no recorren la misma distancia.
El rayo que va hacia adelante debe cubrir un trayecto mayor que el que va hacia atrás.
Esta diferencia queda exactamente compensada por el factor de Lorentz.
§ La contracción tangencial
De manera análoga a la anterior, realizaremos un "experimento del
pensamiento". Pensaremos que nos encontramos ahora dentro de un vehículo
espacial rotando alrededor de un centro imaginario.
La Tasa de cambio de coordenadas
Supongamos tener un objeto en cierto punto del espacio 3D. Su proyección a cada
coordenada "x, y, z", lo determinará el coseno del ángulo comprendido. Esto no
es ninguna novedad. Bien a ete coseno lo llamaremos "tasa
de cambio de coordenadas".
Bueno, cuando estamos en las 4D relativistas, o sea la 3D mencionada más el tiempo, la
"tasa de cambio decoordenadas" de proyección ya no es el coseno, sino la
velocidad de la luz "c" (aprox. 300.000 km/s).
En otras palabras, la velocidad de la luz c es una constante fundamental en la teoría de
la relatividad de Einstein, y se considera una tasa de cambio de coordenadas entre el
espacio y el tiempo. En otros términos, es la magnbitud a la que se
"intercambian" las coordenadas espaciales y temporales.
La masa relativista
Cuando un objeto que posee una masa en reposo "m" viaja a una velocidad
"v" como en el ejemplo precedente, por ejemplo dentro del mismo vagón o por
cuenta propia, la misma cambia para el observador afuera. Esto lo podemos deducir
partiendo de la aceleración propia que psee "ap"
ap = v
/ tp = (x/ti) / tp = (x/ti) / (ti / ) = . (vi)
/ (ti i
= . ai
donde por la fuerza "f" por Newton y el principio de conservación de la
energía podemos igualar
fi = m. ap = mi. ai
resultando finalmente una masa relativista "mi" que
aumenta con la velocidad de la misma manera y proporcional que el factor de Lorentz
m mi = m
< ampliación
de la masa
y por ello la ecuación original de la Relatividad Especial (Restringida)
debe corregirse de una manera General así
E = m c2 energía y masa equivalente mi
La masa curva el espacio-tiempo
Ofrecida por Einstein como la "Idea más feliz de su vida",
presentó la correspondencia entre la gravedad terrestre como un caso similar al de lo que
ocurre en un sistema inercial ordinario, denominando al efecto como "Principio de
la Equivalencia".
En otras palabras, lo que vimos con anterioridad en "§ La contracción
tangencial" se da también para un objeto de masa "m" posado sobre una
esfera. En otros términos, para este objeto el espacio-tiempo se verá afectado veces.
O sea, se concluye, que la masa curva al espacio-tiempo también en su derredor.
Cuanto más nos acercamos de su centro, más se "contraerán" tanto el espacio
como el tiempo para un observador fuera del sistema, y el objeto o individuo que vive este
acercamiento al centro ni se entera.
Es bastante común que se represente este
efecto tridimensional con mallas, embudos o colchones que son deformados por una bola
pesada, y luego haciendo girar una bolilla para representar el efecto de que
"cae" al centro. Nada más desacertada, desafortunada y ridícula
ejemplificación, quiero aclarar esto. Si se usara un colchón nuevo ( ), que no se hunda y se aprecie el
efecto en un plano, entonces no habría ejemplificación que valga. No hay
"caída", se debe desmitificar esto.
La experiencia de Eddington
Para el año 1919 el físico Eddington corrobora estos principios relativistas al
medir la trayectoria curva de la luz de una estrella que se encontrara por detrás del Sol
en una observación de eclipse lunar para aprovechar la situación y poder fotografiarla.
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La iluminación que identifica a
una estrella, es decir su rayo de luz que nos llega, pensado como fotones en marcha,
debido a la gran masa del Sol su espacio en derredor se contrae y "desvía" la
trayectoria del haz. Seguido y por la inercia que poseen estos fotones con su masa
equivalente continúan su viaje y se reciben en la Tierra.
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La Gravedad relativista
Es éste un concepto de difícil aprensión. Para abordar el tema se es consciente
que deben acuñarse los conceptos de la matemática de los espacios curvos de Riemann, los
tensores, etc. Pero he encontrado una manera sencilla igual de comprenderlo, y a eso
apunto.
Nos valdremos de lo que se ha explicado en el apartado precedente de "§ La
contracción tangencial" y de la experiencia de Eddington.
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Así, un objeto o nosotros mismos
detenidos sobre la superficie terrestre, equivaldremos a un sistema inercial viajando
tangencialmente sobre la superficie de la Tierra a la velocidad de su propia rotación.
Por tanto, nuestro verdadero camino para no falsear la relación entre el perímetro y su
diámetro, que es ,
necesariamente convergeremos a un diámetro menor que se encuentra dentro del propio
planeta. Es así como no podremos desprendernos de su superficie porque la misma nos frena
llegar a este régimen de estabilidad.
Por eso es importante la experiencia de Eddington, porque supera el "Principio de
Equivalencia"; es decir, que muestra la independencia de la contracción
espacio-temporal de un concepto de rbita inercial.
Dicho de otra manera, la curvatura del espacio-tiempo que producimos al rotar nos
implicará un recorrido que no puede ser otro que el interno al planeta, y por eso
"caemos", la gravedad de la masa de la Tierra nos "ha atraído" (por
decirlo de alguna manera) según la gnoseología newtoniana. |

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La Gravedad Newtoniana y la Einstiana
La que hemos visto hasta ahora, la relativista, es la que también se podría llamar
Einstiana (o bien Aristotelista). La otra, es la de Newton. Ésta última puede
ejemplificarse para campos de fuerza gravitatorios einstianos débiles.
La primera en la historia del ser humano ha sido la de Aristóteles al observar con su
sencillez e ingenuidad que "cada cuerpo tiende a ir a ocupar su lugar natural",
donde la locación que le ha dado la Naturaleza para el equilibrio. Esta idea formaba
parte de su filosofía natural y cosmología, y ha sido un precursor conceptual de las
teorías modernas de la gravedad (entre otros temas).
La segunda, ya científica y extraordinaria, fue planteada por Newton, donde observara que
la gravedad es una fuerza de atracción entre masas, o podríamos decir de partículas
atómicas según su peso. Su famosa ecuación será por todos conocida:
f = m1. m2. G / d2
donde f [N] es la fuerza de atracción entre los cuerpos, m1 [kg] y m2
[kg] sus masas respectivas, G [ 6,674. 10-11
[m3/kg.s2] una constante gravitatoria universal de proporcionalidad
y d [m] la distancia entre los centros de las masas.
De tal manera esto es cierto, que cuando un objeto está posado sobre el suelo, nos cuesta
despegarlo (levantarlo).
Ahora, en tercera aparición, viene la Teoría de la Relatividad de Einstein, que como se
indicó en este apartado y tal cual
se volviera a lo anticipado por Aristóteles, los objetos tienden a un lugar estable
dentro del planeta. Y que no es necesariamente un "fuerza".
Entonces, allí viene la pregunta: "¿Es al final la gravedad una fuerza o no lo
es?". Bien, la respuesta en primera instancia sería, al igual que la dualidad
onda-partícula de la luz, que posee ambas interpretaciones y que se ajustarían a tal o
cual fenómeno para explicarlo.
Pero debemos saber que (al menos para mi compensión), no es así. Hay una sola verdad y
es la segunda: la einstiana, donde para campos de gravedad débiles se la puede aproximar
a la newtoniana. Veamos seguidamente esto.
Así, hay algunas formas de ver cómo la gravedad newtoniana emerge
como una aproximación de la relatividad general. Una forma de ver la aproximación
es considerar el límite de campo débil en la relatividad general. En este límite, la
métrica del espacio-tiempo se puede escribir como una perturbación pequeña de la métrica
de Minkowski:
gµ
= hµ + hµ
donde hµ es la métrica
de Minkowski y hµ es una perturbación pequeña.
En este límite, las ecuaciones de Einstein se pueden linealizar y se obtienen ecuaciones
que describen la propagación de ondas gravitacionales y la interacción entre la materia
y el campo gravitatorio.
En el límite de velocidades pequeñas y campos débiles, las ecuaciones de Einstein
linealizadas se reducen a la ecuación de Poisson para el potencial gravitatorio:
2 F = 4 Gr
donde F es el potencial gravitatorio,
G es la constante de gravitación universal y r es la densidad de masa.
Y, a partir de esta ecuación, se puede derivar la fuerza gravitatoria que actúa sobre
una partícula de prueba:
f = - m F
que es la fuerza gravitatoria newtoniana.
En este sentido, las ecuaciones de aproximación que relacionan la relatividad general con
la gravedad newtoniana son:
- Las ecuaciones de Einstein linealizadas, que describen la propagación de ondas
gravitacionales y la interacción entre la materia y el campo gravitatorio en el límite
de campo débil.
- La ecuación de Poisson para el potencial gravitatorio, que se obtiene en el límite
newtoniano.
Estas ecuaciones muestran cómo la gravedad newtoniana emerge como una aproximación de la
relatividad general en el límite de velocidades pequeñas y campos débiles
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Resumen
"Todos llevamos, en cierto sentido, una linterna encendida
en el bolsillo". Todo lo que ocurre con la luz en los fenómenos
relativistas también se aplica a nuestro propio cuerpo: el tiempo, el espacio y el
movimiento nos afectan del mismo modo.
Primero, partimos del hecho de que la velocidad de la luz siempre es constante, sin
importar quién esté observando o dónde y cómo se encuentre.
En el ejemplo del vagón de un tren (contracción de
Lorentz donde simplemente se muestra que cuando un pasajero ve dentro de él un
recorrido de un haz de luz, el que está fuera lo ve también pero con un derrotero
mayor), se muestra que cuanto más rápido nos movemos, más corto es nuestro tiempo. Esto
significa que, a medida que nuestra velocidad aumenta, el tiempo pasa más rápido para
nosotros en comparación con alguien que está en reposo.
Dado que nuestro cuerpo no cambia de forma al movernos, podemos deducir que el espacio que
recorremos también se comprime en la dirección en la que nos desplazamos. Y en la misma
proporción que el tiempo.
Aparentemente estamos quietos en la superficie de la Tierra, pero en realidad nos movemos
con ella debido a su rotación. Esto implica que nuestro recorrido sobre ella no es el del
perímetro completo del planeta, sino uno menor.
Este camino más corto explica por qué permanecemos adheridos al suelo, puesto que
nuestro perímetro de derrotero es menor.
1º)
Misceláneos sobre la luz (tomados de Richard Feynman)
No podemos alcanzar a la luz ni recortarle velocidad, del mismo modo que no
podemos alcanzar el horizonte: es como la zanahoria frente al burro. Siempre permanece a
la misma distancia conceptual.
Las ecuaciones de Maxwell ya anunciaban algo extraordinario: hablan de una velocidad de la
luz sin especificar respecto de qué sistema de referencia. Eso sugiere que la velocidad
de la luz no es una propiedad de la luz misma, sino del espacio-tiempo.
Vivimos en un universo elástico, un mundo de chicle, donde cada objeto
arrastra su propia burbuja de tiempo. Todos nos desplazamos por el espacio-tiempo a una
velocidad total constante. Si aumentamos nuestra velocidad en el espacio, disminuimos
nuestra velocidad en el tiempo, y viceversa. La constancia de c no es sólo espacial: es
una constancia en el cuatriespacio.
Por eso puede decirse que vivimos en un automóvil con el acelerador a fondo: siempre
viajamos a la velocidad máxima permitida por el universo, que es c, aunque casi toda esa
velocidad la consumimos desplazándonos por el tiempo.
Nuestra propia masa nos ancla. La masa es resistencia al cambio de movimiento en el
espacio-tiempo, y es lo que impide que alcancemos la velocidad de la luz en las cuatro
dimensiones. La luz, en cambio, no tiene masa: es energía sin equipaje, liberada de la
tiranía de la inercia.
Desde esta perspectiva, ocurre algo aún más radical: para un fotón no transcurre el
tiempo. Un fotón que sale de una estrella y llega a la Tierra no
vive ese trayecto. Para él, la emisión y la absorción son el mismo instante. El
universo, para la luz, está plegado: el punto de partida y el de llegada coinciden.
La luz no experimenta el universo: lo conecta. No viaja en el sentido humano del término.
Es una costura perfecta del espacio-tiempo. Somos nosotros, atrapados en el fluir
temporal, quienes interpretamos ese vínculo como movimiento.
Así, los famosos 300.000 km/s no son simplemente la velocidad de la luz, sino
la tasa de conversión entre espacio y tiempo: cuántas unidades de espacio equivalen a
una unidad de tiempo. Es la estructura misma de la carretera del cosmos.
Todo lo que percibimos del universo es, inevitablemente, arqueológico: vemos el pasado.
Si la velocidad de la luz fuera infinita, todos los sucesos llegarían simultáneamente.
No existiría causalidad, ni antes ni después. Todo ocurriría aquí y ahora.
La finitud de c impide ese colapso. Gracias a ese límite, los eventos pueden separarse,
ordenarse y encadenarse. Gracias a esa lentitud relativa, el universo posee
una estructura narrativa.
La velocidad de la luz no es un obstáculo: es el pegamento que mantiene al cosmos
coherente. Nos protege de las paradojas, separa los sucesos, crea compartimentos causales.
Si el espacio-tiempo es un bloque único, distintos observadores, al cortar ese bloque
desde distintos estados de movimiento, obtienen presentes diferentes. Algo que
para uno es ahora, para otro puede ser pasado o futuro.
Por eso, este límite no es un defecto cósmico. Es el garante de nuestra individualidad.
Es nuestro protector.
2º)
Misceláneos sobre la luz (tomados de Richard Feynman)
En relatividad, espacio (e), tiempo (t) y la constante "c" forman una estructura
inseparable. "c" no aparece como un simple dato empírico, sino como el nexo
profundo entre ambas coordenadas. No es sólo una velocidad: es el factor que convierte
espacio en tiempo y tiempo en espacio.
Históricamente, la velocidad de la luz fue una de las primeras constantes naturales
medidas con precisión, pero su verdadero significado emergió más tarde: "c"
es el valor máximo de la causalidad. No hay transmisión de información, influencia o
perturbación física que pueda propagarse más rápido que "c".
En relatividad especial, la llamada masa relativista ("m·gamma") puede
interpretarse como resistencia a la aceleración. A medida que un cuerpo se acerca a
"c", esa resistencia crece sin límite. El fotón, en cambio, tiene masa
invariante nula y por eso no puede ir más lento ni más rápido: simplemente es
"c".
Esto conduce a una consecuencia radical. Para un fotón, el tiempo propio del viaje es
cero. La dilatación temporal se vuelve infinita y las distancias, en la dirección del
movimiento, se contraen a cero. Desde esa no-perspectiva, el trayecto del Sol
a la Tierra ocurre en un instante nulo. Para la luz, entonces, todo
el universo se reduce a un punto-instante.
"c" es, por tanto, el límite de velocidad de la información. Define el cono de
luz, la estructura causal del espacio-tiempo. No existe un ahora universal:
distintos observadores cortan el bloque del espacio-tiempo de maneras distintas, y lo que
es presente para uno puede ser pasado o futuro para otro.
Las ondas gravitacionales, al igual que la luz, se propagan a "c". Esto refuerza
la idea de que "c" no es una propiedad de la luz en sí, sino de la geometría
del espacio-tiempo: es la velocidad de propagación de cualquier
perturbación causal.
En cosmología, el espacio entre galaxias lejanas se expande. Esa expansión puede hacer
que las distancias crezcan a una tasa mayor que "c" sin violar la relatividad,
porque no se trata de objetos moviéndose "a través" del espacio, sino del
propio espacio estirándose. Por eso existen regiones del universo que nunca podremos
observar: están fuera de nuestro horizonte causal.
Todo esto puede resumirse como que la "c" es
simultáneamente varias cuestiones:
Y, sin embargo, lo más profundo es lo que no sabemos. No sabemos por qué "c"
tiene ese valor. No sabemos por qué existe un límite de velocidad. No sabemos si
"c" es siempre constante. No sabemos por qué el universo no es newtoniano. Y,
sobre todo, aún no sabemos cómo reconciliar la relatividad donde "c" es
central con la mecánica cuántica.
"c" no es una respuesta, sino la frontera misma de lo que deberá ser
respondido.
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