INICIO > EL LIBRE ALBEDRÍO
Podríamos definir a "El libre albedrío" (del latín arbitrium, arbiter o juez) al hecho de confirmar que las personas y seres vivos en general tienen el poder de elegir y tomar sus propias decisiones.

Bien, pero no es eso lo que nos ocupa, sino si esta cuestión se halla dentro de un marco predeterminado o no del mundo donde se acciona, cosa que se entenderá no sería válida para el primero.

La cuestión en análisis se resume a que "sin libertad las acciones morales dejan de serlo". Esto es decir, que para ejercer una acción moral por nuestro propio libre albedrío, debemos movernos y existir en un ámbito de libertad, no-predeterminado.

Como fundamento de esto se tienen dos grandes líneas filosóficas, a saber: el estoicismo (predeterminación, determinación o falta de libertad) y el epicureísmo (no hay predeterminación sino libertad y que existe aquí el azar tal vez como probabilidad). Seguido explicaremos uno y otro caso.
  
El estoicismo es una escuela filosófica fundada por Zenón de Citio en el 301 aC. Ellos proclamaron que se puede alcanzar la libertad y la tranquilidad tan solo siendo ajeno a las comodidades materiales, la fortuna externa y dedicándose a una vida guiada por los principios de la razón y la virtud (tal es la idea de la imperturbabilidad con ausencia de turbación o ataraxia). La concepción de un cosmos dotado de un principio rector inteligente desemboca en una visión determinista del mundo donde nada azaroso puede acaecer: todo está gobernado por una ley racional que es inmanente (como el logos divino) y necesaria; el destino no es más que la estricta cadena de los acontecimientos (causas-efectos) ligados entre sí: «Los sucesos anteriores son causa de aquellos que les siguen, y en esta manera todas las cosas van ligadas unas a las otras, y así no sucede cosa alguna en el mundo que no sea enteramente consecuencia de aquella y ligada a la misma como a su causa».
  
El epicureísmo fue una escuela filosófica enseñada por Epicuro de Samos, filósofo ateniense del siglo IV aC (341 aC). Fue un movimiento que abarca la búsqueda de una vida feliz mediante la búsqueda inteligente de placeres, para finalizar también en la ataraxia y las amistades entre sus correligionarios.

Más tarde el epicúreo Lucrecio (99 aC al 55 aC) nombra al clinamen (del latín "desviar" o "inclinar") como la impredecible desviación que sufren los átomos en la física de Epicuro. Este concepto le sirvió al filósofo griego a modo de solución al problema del libre albedrío prescindiendo de un dios garante de libertad.


Lucrecio dice: "(...) cuando los átomos caen en línea recta a través del vacío en virtud de su propio peso, en un momento indeterminado y en indeterminado lugar se desvían un poco, lo suficiente para poder decir que su movimiento ha variado. Que si no declinaran los principios, caerían todos hacia abajo cual gotas de lluvia, por el abismo del vacío, y no se producirían entre ellos ni choques ni golpes; y así la Naturaleza nunca hubiera creado nada." Con ello, eliminaba a los dioses de la cadena de razonamientos a la vez que introducía un factor de indeterminación que solucionaba uno de los principales problemas: el determinismo. Es decir, que el
clinamen proporcionaba una base sólida en la que justificar el libre albedrío. Ya que sin libertad las acciones morales dejan de serlo, el clinamen se erigió también en sostén de toda posibilidad de una ética atea.
  


Vemos que existe en la Biblia un concepto epicúreo cuando ya Salomón (988-928 aC) detalla en el Antiguo Testamento que "El hizo al hombre en el principio y lo dejó librado a su propio albedrío." (Eclesiástico 15:14).

Pero también observamos una contradicción puesto que hay conceptos estoicos cuando se dice en el Antiguo Testamento: "Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas." (Salmo 139:16) y en el Nuevo Testamento: "Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo." (Hechos 1:11).

Entonces, al final, uno se pregunta si para nuestro Dios bíblico: "El libre albedrío está sostenido por un mundo epicúreo (libre) o es al final estoico (atado)?...

Cabe destacar aquí a Calvino (1509-1564) que sostuvo que el ser humano carece de libre albedrío y está predestinado; mientras que otras corrientes del protestantismo se oponen en general al determinismo, señalando que si Dios es omnipotente también puede hacer libre al ser humano aunque sepa lo que vamos a hacer; es decir, Dios y el hombre son conjuntamente los autores de los actos humanos. También no podemos dejar de mencionar al determinismo de Laplace (1749-1827) que pensaba que los impulsos de todas las partículas del Universo, en un momento dado del tiempo, determinan su estado de manera absolutamente igual al de cualquier otro momento pasado o futuro.

Así las cosas y en mi humilde opinión, entiendo que la respuesta será de todas maneras sencilla, clara y conciliadora. Pienso que vivimos en un mundo predeterminado, pero como lo ignoramos, somos libres. Esto es, un mixto: que "somos libres en un mundo de ataduras".


El libre albedrío en el inmediato

Sabemos que el determinismo propugna la causalidad, sea esta determinada por causales o bien probabilidades (condiciones determinísticas), no es lo mismo. Pero ya sea una u otra requiere un tiempo de establecimiento para llegar a un régimen permanente. En su transitorio, tenemos una libertad que es prácticamente epicúrea, libre.

Pueden estas cuestiones físicas llevarse a la matemática con el álgebra matricial. Quienes sean profesionales en el tema sabrán de qué estoy hablando.

Así, en los primeros pasos de la cadena causal, donde nos sumergimos, gozamos siempre de un verdadero libre albedrio. Y luego de establecido el régimen, somos entonces esclavos del destino enmarcado porque recibiremos los efectos de sus causas primeras.

Y como cada instante siempre es nuevo, esto es decir, que en cada momento tenemos la libertad practicamente incondicionada, no será éste afectado por terceros.

La siguiente figura quiere expresar lo dicho. La cadena prácticamente infinita de redes causales determinarán cada estado del individuo, representados con un círculo celeste, que como se ve está sometido a sus causas primeras y colaterales. Empero existirán los dos casos, representados en color naranja, donde al no poseer causas que lo determinen, sólo producen efecto/s sobre su próximo logrando y otorgándole el libre albedrío mencionado.

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Resumiendo, lo que quiero decir es que de comienzo existirá prácticamente siempre una libertad total porque la cadena causal determinística no se estableció todavía. Y, una vez dentro de ella, en algunas situaciones también tendremos libertad de acción si esta cocausación no ha sido nuevamente establecida.

Por tanto, si el mundo predeterminado en que vivimos no está todavía en franca acción, cada momento de la vida es algo nuevo y posible de enfrentar con un libre albedrío.


Críticas

He observado que tenemos, hasta el momento, tres críticas a mi híbrida conclusión. Las expondré y trataré de superar cada una de ellas

1º- Negación del "milagro"

Comprendemos que la determinción de las cosas presupone efectos que se "conocen" porque se correlacionan a sus causas; no hay duda de eso. Bien, el "milagro" pareciera cortar con el suceso.

Será necesario entonces detenernos aquí en lo que es "conocer". Esto implica una aprehensión del "sujeto a un objeto" en la fenomenología física (no metafísica) del tiempo-espacio. Así, podemos "conocer" las causas y los efectos de algo, aunque no así "La ley" que los encausa ("causalidad"). Esto fue descubierto por Hume para eso del año 1750 y se llamó "escepticismo de Hume".

Serían Kant y Laplace que superan esto para eso del 1800, diciendo que si bien "La ley de cuasalidad" no se puede "conocer", empero sí se puede "pensar". Sabrás que el "pensamiento" no es "conocimiento", sino una abstracción mental que solamente se corresponde con el mundo físico sin pertenecerle; no es la "cosa en sí". El "pensar" no tiene nada de físico.

En suma, lo que quiero decirte es que habrá efectos que se den a sus causas o no, porque en verdad nada sabemos de cómo se producen. O sea que el "milagro" no escapa de ello. Es el "milagro" un efecto producido por algo que no "conocemos", que sólo le es atributo a Dios.

Por tanto mi conclusión acepta y no ve impedimento a la existencia del "milagro" dentro de la cadena causal de la determinación (estoicismo).

2º- Negación del poder de cambio de la oración

Quien ora a Dios o una divinidad para que cambie sucesos posibles futuros no negará la predestinación, puesto que la misma acción de la oración se encuentra dentro del desarrollo y acontecer del futuro. Nada escapa de la prederminación.

3º- Negación del posible cambio determinístico

Será conocido el pasaje bíblico: "En aquellos días Ezequías enfermó de muerte y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová, y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro. Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años." (Isaías 38:1-5)

Aquí la súplica de Ezequías cambió su propio destino. Pero, en verdad, su propia acción ya formaba parte del futuro. Nada escapa de la prederminación.


Inquietudes que quedan

Habría dos inquitudes que me quedan en el análisis descripto. A continuación las detallaré.

1º- La ubicación de los estados del libre albedrío

Me refiero a la ubicación o momento en que se dan los círculos naranja descriptos precedentemente; es to es, en qué condiciones afrontamos el Universo sin condiciones preestablecidas. Tal vez sea en el nacimiento, luego de colapsos cocausales, etc. Habría que estudiar y pensar esto.

2º- La influencia del Organismo en una interpretación EOR

Nos remitiremos a la línea o escuela psicológica conductista de los psicólogos John Broadus Watson (1879-1958) y Burrhus Frederic Skinner (1904-1990) junto a los aportes del epistemólogo Thomas Samuel Kuhn (1922-1996), denominada por sencillez su estado psíquico EORC (Estímulo-Organismo-Respuesta-Consecuencia) como "caja negra".


En esta interpretación de la psique humana y su conducta, su ética por así decir, el aporte interno dado como organísmico-disposicional, pareciera hallarse en un plano metafísico, fuera del contexto del tiempo y del espacio. Es decir, que se produce espontáneamente muchas veces sin causa temporal que lo determine. Se "escapa" de los lineamientos de lo que entendemos por estoico.

Me cuesta por tanto entender de qué modo o manera la influencia organísmica-disposicional afectará al sistema causal del Universo, o bien será afectado por éste. Habría que estudiar y pensar esto.


Referencias

https://es.wikipedia.org/wiki/Libre_albedrío
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Estoicismo
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Epicureísmo
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Teoría_del_clinamen
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Determinismo

https://es.wikipedia.org/wiki/Psicología_conductista


Eugenio
01/10/18, Contacto, Mar del Plata, Argentina


   
  
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